miércoles, 30 de julio de 2008

EL PERIODISTA NO ES NOTICIA

Seré breve. Much@s coincidarán con Perry en que el periodismo ya no es lo que era. Harta estoy de ver cómo en aras de la libertad de información se socaban derechos fundamentales de los individuos, que se lo digan sino al "talibancillo de sacristía", se retuerce la realidad y se instiga ferozmente contra hechos probados, sentencias judiciales firmes en pro de vender papel (y con la intención de derrocar algún gobierno), se llenan horas y horas de televisión con imágenes que son falsas, refritos de hechos pasados, imágenes que respaldan guerras, que seducen a la opinión pública, tan maleable, tan sensible a según qué cosas. Estoy cansada de que se diga, TODOS digan, que su información es la más objetiva, la más plural. MENTIRA. Desde que se diseña el planillo de un periódico o se edita el contenido de un telediario nada se elige por azar, hay algo que se pone en lugar de otra información que se quita, los contenidos de aquello que se lanza al auditorio deben seguir a pies juntillas la linea editorial del medio que lo respalda. Y todos los medios tienen una linea editorial que coincide con la de su consejo de administración que no es más que una mesa a la que se sientan los accionistas de UNA EMPRESA. No tienen entonces ninguna intención esos señores tan respetables? (casi siempre son señores, pero eso es otro tema). ¿Alguien se atreve a decir que una empresa no tiene por objetivo GANAR DINERO?. El money, señor@s, la pasta, la guita, las perras, el vil metal y el ansia de poder, el atractivo de manejar la opinión pública al antojo de la información que te vendo, eso no tiene precio. Y por eso, para mi, el periodismo hace tiempo que ha muerto. Porque ahora los medios se dedican más que nunca al autobombo, a decir "coño, qué bien lo hacemos" y a seguir inyectando dosis de modorra informativa, un poco de esto, otro tanto de aquello...dando pequeñas pinceladas de la realidad que se supone "interesa a la audiencia". Pero al licuar esa realidad se olvidan de que es el jugo lo que interesa, no el cocinero y aqui, como en la revolución gastronómica parece importar más quién firma el plato que lo que te estás comiendo. El último ejemplo, la agresión al cámara de TVE Oscar Martínez en Belgrado. Se han dedicado más minutos de televisión pública a contarnos cómo fue la agresión que sufrió este profesional que a desgranarnos en profundidad quién habia promovido la manifestación a favor del sinvergüenza de Karadjic, a explicarnos que en realidad eran unos pocos en lugar de los miles que se esperaban, a decirnos que los que le han roto la cámara no son representación del pueblo Serbio sino un grupo de energúmenos que no merecen tanta publidad de lo que han hecho. En 3 minutos de ¿información? se puede elegir entre desgranar la realidad, contarnos quién, qué, cómo, dónde, cuándo y porqué o bien quedarnos con el autobombo dirigido a una opinión pública que se conforma con rumiar la hierba que le ofrece el sistema, levantar un segundo el hocico mientras ve el telediario y sacudirse su dosis de actualidad diciendo "ay que ver cómo son los serbios, que le han pegado a un cámara". Tolón, tolón.

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