


En astronomía, se utilizan los años luz para hablar de grandes distancias. Así, un año luz es la distancia recorrida por la luz durante un año solar, vamos lo que vienen a ser casi 9.500 millones de kilómetros, ahí es nada. Echando el ojo a esa distancia, es enanizante comprobar cómo a billones de millones de kilómetros suceden cosas cómo las que aparecen en las fotos: las explosiones de estrellas, el campo gravitatorio de un cuerpo masivo (léase galaxia), la muerte de una supernova, el nacimiento de un planeta ...Miras esas imágenes, que parecen dibujos de parvularios, cargadas de color, luz y exotismo, de trazos arrastrados, de purpurina fluorescente y simplemente te encoges, te revuelves en tu piel y el corazón bombea endorfinas. Es imposible quedar imperturbable ante su fuerza. Son gritos estelares, ballet de estrellas en nebulosas lejanas, quejidos de un universo tan vasto, tan infinitamente inmenso, tan gigantescamente desconocido...Una masa de polvo de estrellas en constante ebullición, fuerzas desconocidas en una danza interminable, aterna, de atracción-repulsión y de fondo, un silencio que provoca espanto. Observando esas imágenes un@ se vuelve invisible, desaparece...Y mientras esto sucede, telescopios abajo de la estrella, el planeta en el que vivimos se empeña en autodestruirse, corriendo cada vez más desprisa hacia el horror y el desencanto. Nos despedazamos por trozos de tierra en pro de una identidad que no existe más que para un tipo de humanos. El poder que busca el dinero que no es más que una pieza de cambio. Y asi vamos anocheciendo y desayunando, personajes todos de una eterna obra de teatro que nos enseña la antesala de los infiernos en cada entreacto. Qué importa la vida o la muerte para alguien que siente el poder en sus manos. A años luz de lo que fuimos, aquí abajo, sólo importa que alguien manda sobre algo. Debe resultar excitante para cualquier perturbado, saber que a su orden, se arrasarán ciudades, se añicaran futuros, la luz se hará noche y sólo se oirán llantos. Debe ser que la vida ha dejado de ser importante, que desde que nacemos estamos sujetos a los hilos de cualquier mercenario. Debe ser que ya no está de moda ponerse una chapa en la solapa con palabras en rojo, ni sabotear festivales, ni salir a las calles a decir que estamos hartos. Debe ser que está a la última ser un ladrón de guante blanco. Debe ser que los principios son de mierda. Debe ser que ya no nos importa nada, sólo lo más inmediato. Da igual que haya muertos por guerras, miles de refugiados. Déjanos que vivamos ensimismados en el hoy y en el ahora, en el minimo esfuerzo con el máximo resultado. Yo sólo quiero ser alguien, sólo quiero tener voz de mando. Déja de preocuparnos. Debe ser que da lo mismo estar equivocado o que alguien acertó cuando escribió que el hombre está hecho de lodo y fango.

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