domingo, 4 de marzo de 2012

Espejismo de clase media

No se cuando fue, puedo imaginar por qué ocurrió. Cuándo fue cuando perdimos la fe en la democracia, esa que reclamábamos todos juntos, una sóla voz, una unión que hizo la fuerza contra la fuerza. Al cabo, comenzamos a caer en la narcolepsia del bon vivant. El trabajador pasó a engrosar la ansiada clase media. Salió de su estatus de paria y se mimetizó con esa clase a la que aspiraba pertenecer. Comenzo a estudiar y las universidades se llenaron, comenzo a comprar y la economia creció a su amparo. Comenzó a ser propietario y a viajar. Se lo creyó, quiso creer que lo habia logrado. Que la ley le protegia, que el sistema era solidario. Quiso creer que el progresismo era eso, que sus derechos estaban garantizados; que la educación y la sanidad eran intocables, que el estado de bienestar, con sus pensiones, con su derecho al trabajo y a una vivienda digna eran los pilares de una sociedad que no miraba atrás, que se olvidaba de su pasado. Pero el oasis ha terminado. Comienza una larga travesía por el desierto. Parece que protestar este prohibido. Parece que todo el mundo ha asumido que la democracia no sirve para nada. Que el pueblo se avergüenza de los lideres a los que acaban de elegir por sufragio y asumen como suya esta gran decepción. A quién vamos a reclamar ahora, somos nosotros los que hemos votado. Hemos votado una subida de impuestos, una perdida de derechos adquiridos. Hemos votado una privatización del estado de bienestar. Hemos votado una vuelta a los origenes, al clasismo más rancio. Volvemos a la mezquindad del que se cree superior a otro por clase, al que no escucha porque la democracia es el medio para llegar al poder pero no el fin para ejecutarlo. Volvemos a la sociedad que creimos dejar atras. Y encima tenemos la culpa, o la pagamos. Por qué pagar los platos rotos de otro, por qué seguir callados. Por qué si esto no es lo que queremos, por qué o de qué tenemos miedo. Dicen que es irresponsable, que el pais no se merece una respuesta masiva en la calle, que no esta el patio para recreos. Mientras, porque tienes miedo, sigues cabizbajo asumiendo que esto es lo que te mereces, porque finalmente, tu y sólo tu tienes la culpa de haberte creido el espejismo de clase media que ahora se ha esfumado. Suerte y sigue callad@.

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